El período entre 1929 y 1936 en México, conocido como el Maximato, fue una etapa crucial en la consolidación del Estado posrevolucionario. Plutarco Elías Calles, como "Jefe Máximo", impulsó la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929 para unificar las fuerzas políticas y evitar conflictos internos, sentando las bases para el futuro PRI. Durante este tiempo, se resolvió la Guerra Cristera mediante acuerdos con la Iglesia, aunque las tensiones entre el Estado y la religión persistieron. La crisis económica de 1929, conocida como la Gran Depresión, impactó gravemente a México, pero también impulsó reformas como la política agraria y la creación de la Ley Federal del Trabajo en 1931, que buscaban mejorar las condiciones de los campesinos y trabajadores. Las reformas educativas y la promoción del laicismo fortalecieron el sistema educativo, aunque enfrentaron resistencia de sectores conservadores. El sindicalismo creció bajo organizaciones como la CROM, aunque su alianza con el gobierno generó críticas. La relación con Estados Unidos fue tensa pero pragmática, especialmente en torno a la cuestión petrolera. La ruptura entre Calles y Lázaro Cárdenas en 1935 marcó el fin del Maximato, permitiendo a Cárdenas implementar reformas radicales como la expropiación petrolera y la redistribución de tierras. Este período consolidó el presidencialismo y sentó las bases para un Estado más centralizado y comprometido con los ideales de la Revolución, aunque no exento de tensiones y contradicciones.
La política agraria y el reparto de tierras fueron uno de los pilares fundamentales del proyecto revolucionario en México, y su implementación durante el Maximato reflejó tanto los avances como las limitaciones de este proceso. Después de la Revolución, una de las demandas más urgentes era la redistribución de la tierra, que había estado concentrada en manos de unas pocas familias y empresas extranjeras durante el Porfiriato. Aunque la Constitución de 1917 estableció las bases para la reforma agraria, su implementación fue lenta y enfrentó numerosos obstáculos, tanto políticos como económicos. Durante el gobierno de Plutarco Elías Calles y sus sucesores, el reparto de tierras se convirtió en una herramienta clave para consolidar el apoyo de los campesinos al régimen revolucionario. El reparto de tierras durante el Maximato estuvo marcado por un enfoque pragmático, que buscaba equilibrar las demandas de los campesinos con los intereses de los terratenientes y las empresas agr...
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